Cómo está haciendo ISO que la biodiversidad sea cuantificable

Por Marco Rossi,
Director, Normalización, ISO

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Siempre me ha fascinado el océano. Practicar surf me enseñó una gran verdad: no se pueden conquistar las olas; tienes que entenderlas, respetarlas y actuar con precisión. En la actualidad, el planeta se enfrenta a la mayor ola de todas: la crisis del clima y de la biodiversidad. Y no nos equivoquemos: si no actuamos con firmeza, desaparecemos.

La COP30 en Belém representa mucho más que otra cumbre mundial, es un momento crucial. En pleno corazón de la Amazonia, una de las mayores reservas de biodiversidad del planeta, ofrece al mundo una oportunidad para alinear la ambición climática con la protección de la propia naturaleza. No es una ocasión para dar promesas abstractas o hacer coreografías diplomáticas. Es una oportunidad para que la humanidad demuestre que puede convertir las ambiciones en acciones cuantificables.

En este punto crucial, ISO, junto con la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC) y UL Standards & Engagement (ULSE), convoca de nuevo el Pabellón de la Normalización de la COP, este año junto con otras 18 organizaciones internacionales, agencias de la ONU y coaliciones del sector privado. Todas ellas, representan la mayor alianza de la historia de instituciones con actividades de normalización en participar conjuntamente en una conferencia del clima de la ONU, subrayando el reconocimiento en auge de las Normas Internacionales como herramientas fundamentales para la preservación y restauración ambientales.

Parar la guerra contra la naturaleza

Durante el lanzamiento de ISO 17298, la nueva norma internacional en materia de biodiversidad, en la Reunión anual de ISO en Kigali, la Ministra de Medio Ambiente de Ruanda, la Excma. Sra. Bernadette Arakwiye, lanzó un poderoso llamamiento a la acción: «La biodiversidad sostiene nuestra comida, nuestra agua, nuestro clima y nuestras economías. La humanidad debe poner fin a su guerra contra la naturaleza y trabajar de manera conjunta en la restauración de nuestros ecosistemas». Sus palabras capturaron una verdad que la COP30 deberá abordar de frente: la biodiversidad no es un lujo, es la base de la vida, la sociedad y la seguridad.

Como primera Norma Internacional del mundo dedicada a la biodiversidad, ISO 17298 proporciona a las organizaciones un marco riguroso y auditable para evaluar, gestionar y comunicar sus impactos en la naturaleza. Diseñada para trabajar estrechamente con ISO 14001, ISO 26000, el marco del TNFD y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, apoya directamente el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming–Montreal, en particular el Objetivo 15 de responsabilidad corporativa.

Este tipo de normas son más que herramientas técnicas. Son instrumentos no negociables para exigir la responsabilidad de las organizaciones y proteger los ecosistemas. En la carrera para curar el planeta –el verdadero desafío en el corazón de la COP30– serán fundamentales para garantizar que la naturaleza no se deje de lado en la política climática, sino que se integre en ella.

El mensaje es claro: la protección de la biodiversidad no está separada de la acción por el clima, es ella misma acción por el clima.

«Enséñennos las pruebas»

En la Amazonia, comunidades enteras dependen de los manglares que dan cobijo a los peces, almacenan carbono y protegen a los puebles de las inundaciones. Cuando esos manglares se ven amenazados por el desarrollo sin restricciones, los riesgos ya no son solo ambientales, sino económicos, sociales y éticos. Hasta ahora, las comunidades tenían pocos recursos para defender el ecosistema que las sostiene. ISO 17298 va a representar un cambio al respecto. Requiere que los desarrolladores cuantifiquen, gestionen y comuniquen sus impactos en la naturaleza mediante datos transparentes y auditables.

Con ISO 17298, las empresas pueden:

  • Evaluar impactos y dependencias
  • Establecer objetivos de mitigación y restauración cuantificables
  • Informar de manera transparente para la verificación global

Se trata de responsabilidad en acción. Lo que antes era una lucha unilateral se convierte en un sistema de responsabilidad compartida, donde las comunidades pueden exigir transparencia, los inversores pueden supervisar el rendimiento y los legisladores pueden basarse en pruebas.

ISO tiene una posición única para servir de puente entre esos mundos. Al establecer la referencia para los gobiernos, las empresas y la sociedad civil, ISO 17298 convierte los esfuerzos locales en un impacto verificable y escalable. Por primera vez, puede cuantificarse, supervisarse y reforzarse lo que las comunidades demandan, y aquí es donde comienza el progreso real. Este tipo de prueba cuantificable es lo que el mundo necesita con mayor urgencia: pruebas claras de que la protección de la biodiversidad también favorece al clima, a la resiliencia y a la equidad.

Unas métricas compartidas para un progreso cuantificable

Durante años, las instituciones financieras se han esforzado por poner un precio a la naturaleza del mismo modo en que dan un precio al carbono o al riesgo de capital. El Taskforce on Nature-related Financial Disclosures (TNFD) fue un paso adelante que proporcionó a las empresas y a los inversores un marco para identificar e informar sobre las dependencias, impactos, riesgos y oportunidades relacionadas con la naturaleza. Pero el TNFD por sí solo no puede impulsar el cambio, necesita un pilar técnico. Ese pilar es ISO 17298.

La norma ISO proporciona métricas auditables y estandarizadas que transforman las amplias demandas medioambientales en acciones concretas y verificables. Para los bancos, los inversores y las aseguradoras esto representa que las comunicaciones del TNFD dejen de ser declaraciones narrativas para convertirse en puntos de datos cuantificables, vinculados directamente con el rendimiento en el mundo real. Al proporcionar un lenguaje común para la gestión de la biodiversidad, ISO 17298 permite canalizar las finanzas hacia resultados positivos para la naturaleza y garantiza que las decisiones de inversión se basen en datos transparentes y verificables.

El TNFD define lo que debe cuantificarse; ISO 17298 define cómo cuantificarlo de manera creíble. Conjuntamente, salvan las distancias entre la ambición política y la responsabilidad financiera, garantizando que los billones de dólares que circulan por los mercados mundiales no debiliten la naturaleza, sino que financien su regeneración, resiliencia y valor a largo plazo.

Surfeando la ola verde

No nos podemos permitir otra caída. La nueva norma sobre biodiversidad es la tabla de surf técnica para dirigir la compleja interacción de las finanzas, las empresas y los ecosistemas.

Cada sector –desde la agricultura y la fabricación a la energía y las finanzas– puede utilizarla para gestionar los impactos, restaurar los sistemas naturales e integrar la biodiversidad en las decisiones cotidianas. Es la manera en que la ambición se convierte en responsabilidad, y la sostenibilidad pasa de ser una aspiración a ejecutarse, ofreciendo a las comunidades, los inversores y los reguladores la claridad que necesitan para impulsar el cambio.

Mientras que el mundo se reúne en Belém para la COP30, rodeados de naturaleza como prueba viviente de lo que está en juego, el mensaje es claro: la protección de la biodiversidad no está separada de la acción por el clima, es ella misma acción por el clima. Las normas como ISO 17298 nos proporcionan los medios para cuantificar el progreso, verificar la integridad y surfear la ola verde hacia un futuro en el que la naturaleza y la prosperidad se desarrollen conjuntamente.

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